Hablemos del clima – Jacinto Seara – La Región


Lo he escrito muchas veces y vuelvo a repetirlo, el Cambio Climático existe, de hecho tenemos cambio de clima desde el nacimiento de nuestro planeta. Al margen de los grandes cambios como la “Edad del Hielo”, en el último milenio tuvimos cambios bruscos de calor en la Edad Media, de frío en los siglos XVI y XVII (mínimo de Maunder que duró 70 años). Del mismo modo en este siglo hubo aumentos de CO2 sin que ello supusiese desviaciones graves de temperatura, ahora tenemos el mismo CO2 y NO2 que en la época de Jesucristo. En los últimos años muchos estudiosos del clima se están dando cuenta que aunque la humanidad está creando problemas, estos no son la causa principal del “temido” aumento de temperatura que puede acabar con el Planeta, más bien sus estudios reflejan que las alteraciones climáticas que estamos sufriendo en estas últimas décadas se deben a fenómenos del Sol que está en plena “ebullición”, y a lo que sucede en la propia tierra con seísmos, muchos provocados por el ser humano con el “fraking (facturación hidráulica)”, con el aprovechamiento de las aguas subterráneas para generar energía, el cambio del eje de la Tierra, la rotura del vórtice ártico que tuvo más fracturas de las habituales lo que dio lugar a que el frío polar fuese más intenso, y la absorción del CO2 por la vegetación que produjo un aumento en 36 millones de kilómetros cuadrados el verde en los últimos 33 años por la fotosíntesis, con el inconveniente de que precisarán más agua y “alimentos” como el fósforo, y cambian el clima a su alrededor…

Un estudio que habla de todo esto es “Falsification Of The Atmospheric CO2 Greenhouse Effects Within The Frame Of Physics – Falsificación de los efectos del invernadero atmosférico de CO2 dentro del marco de la Física” de Gerhard Gerlich, Ralf D. Tscheuschner, que se publicó en 2007 y se puede encontrar en PDF en internet, dicen que “el efecto invernadero atmosférico”, es una idea que muchos autores remontan a los trabajos tradicionales de Fourier (1824), Tyndall (1861) y Arrhenius (1896), que lo describen como un mecanismo ficticio ya que va en contra de la segunda ley de la termodinámica, aún así muchos escritos de climatología dan por sentado que dicho mecanismo es real y científico. Seamos cautos y realistas.



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